LUNA NUEVA DE 24 DE ENERO DE 2020

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La madrugada, entre el viernes 24 y el sábado 25 Sol y Luna se unen en el cielo en su recorrido, marcando un nuevo ciclo lunar y lo hacen en el terrenal signo de Capricornio con lo que la energía predominante este mes es de este tipo.

El cielo marca fases, ciclos energéticos, como bien sabían los antigúos mayas que no separaron nunca la astronomía de la astrología.

Estas fases, si son conocidas, nos ayuda a «surfearlas» con mayor conocimiento, mientras que, de otro modo, ocurrirán, pero de forma más inconsciente. Es como saber, por el calendario que viene la primavera, y después, el verano o que debemos prepararnos, porque estamos en pleno invierno como ocurre ahora en el hemisferio norte.

La energía capricorniana es fría y terrenal. Saturno, su planeta regente, que representa esta energía tiene un anillo que no es más que roca congelada de distinta densidad y composición, de ahí los distintos colores que pueden apreciarse en él. Representa el invierno…

En este ciclo lunar es momento de moverse en la energía tierra. De apreciar resultados en lo físico o ir a por ellos.

Lo físico tiene otra connotación importante, como es el tiempo. A Saturno lo llaman Padre del Karma, pero también podría ser Padre del Tiempo, porque de los 4 estados de la materia, la más claramente influida por el tiempo es el elemento tierra, después, algo también, el elemento agua. Los dos elementos influidos por el tiempo son de energía ying, femenina…. tal vez por aquello del vacío.

La física cuántica está descubriendo que la materia no existe realmente y que, probablemente este estado tan «real» que percibimos es un estado vacuo, una simple percepción, por eso el papel del observador, es tan importante, porque, realmente es el que, crea ese universo percibido.

Volviendo al significado de la energía de este mes, Saturno podrá ser vacuo, pero  bajo nuestra percepción, la energía tierra es dura, árida, con una percepción muy «real» para nosotros. Tiende a acumular el resto de energías dentro de sí, con lo cual es poderosa y puede llegar a ser sublime, pero, también cruel. Los extremos de esta energia no nos dejan a ninguno indiferente.

Saturno es el símbolo del Maestro, de aquel que ha adquirido la sabiduría de la experimentación a lo largo del tiempo, del esfuerzo o la perseverancia y eso, tiene un gran poder.

Saturno, disponedor de la lunación de este mes se haya al principio de su signo sideral, con lo que ha tomando su poder. Sigue unido muy estrechamente a Plutón, con lo cual en este momento el cielo simboliza la gran y profunda necesidad de cambio a todos los niveles (la tierra implica al resto de energías) pero, que deben materializarse para que sean completas.

Lo sepamos o no, lo queramos ver o no, todos nos hayamos inmersos en un muy profundo cambio, algo que no ocurría hacía miles de años.

Saturno, dado que representa lo ya establecido, el poder que viene de atrás y la misma base de nuestra vida, está sufriendo una metamorfosis, al igual que el planeta, los seres que habitamos en ella, nuestras instituciones, los estados tal y cmo los conocemos, el poder y, claro, nuestra vida personal particular.

Todos estamos cambiando. Si somos conscientes, contribuiremos a ese cambio desde donde deseamos, si no, nos vendrá impuesto de fuera.

En este ciclo lunar se darán situaciones para que podamos percibir qué tipo de energía hemos acumulado hasta ahora y si es contraproducente o no. Es un mes para percibir resultados de lo que queremos o de lo que no queremos, pero, hemos sembrado.

Es el momento de ser muy realista y poner el valor ahí donde está. A veces, la vida nos quita cosas o nos da, para que podamos percibir la esencia y es un momento para entrar en lo profundo de cada asunto y de cada uno.

En este ciclo, como decíamos, se materializarán resultados en los que hemos ido trabajando de atrás, sobre todo si llevamos tiempo en ello y le hemos puesto energía. Saturno tiene la capacidad de materializar.

También para iniciar proyectos en los que estemos dispuestos a implicarnos, de forma real, mantenidos en el tiempo.

Por otro lado, y, pese a que la energía capricorniana predomina, hay una unión de Venus y Neptuno en Acuario que nos habla de amor incondicional, de arte, de sublimación, de solidaridad a unos niveles que trascienden lo personal.

El amor y las relaciones, así como los acuerdos de colaboración que ahora son favorecidos por las energías, son las que van más allá de sí mismos, abarcando un espacio mayor, más en lo fraternal que en lo puramente individual.

Un mes interesante y fructífero nos espera.