LUNA NUEVA DE 11 DE DICIEMBRE DE 2015

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Última luna nueva del año, exacta a las 11 h y 29 minutos de la mañana.

Se produce en Escorpio, cuando Capricornio asciende en el cielo (se eleva desde el horizonte).

Escorpio tiene una poderosa energía de transformación y regeneración en sí misma, aunque sea enlazada con la muerte simbólica. Como además es un signo de agua el silencio la activa, la potencia. La semilla, para transformarse necesita enterrarse y, aparentemente, pudrirse.

Saturno o Capricornio representan la estructura, lo que ha perdurado en el tiempo, lo establecido.

Cuando ambas energías se unen se puede esperar cambios y transformaciones a cualquier nivel (energético, mental, emocional o físico) de aquello que ha perdurado tiempo.

Si en la pasada lunación las energías pedían cambios en lo mental, en éste mes lunar dichos cambios se materializarán, o, serán palpables.

Marte (energía), Urano (la verdad, lo imprevisto) y Plutón (Marte transpersonal) forman en el momento de la luna nueva una semicruz cósmica (tensión): el cielo echa «chispas». Urano y Plutón llevan años danzando en una cuadratura que ya comentamos en un artículo reciente. Marte, por su propio significado, tiene la misión de encender, vitalizar, dar fuerza, a todo lo que aspecta.

Plutón, el poder, está oculto, en nuestro inconsciente (casa XII), Urano en casa II tiene que ver con los valores y temas económicos: la verdad se muestra de forma evidente, rompedora. Marte, en la VIII nos recuerda que tenemos nosotros la «chispa en la mano», es decir, que controlamos la situación, nos demos cuenta de ello, o no.

Otro aspecto en tensión, es decir, que se manifiesta lo fomentemos o no, es la cuadratura de Neptuno (ideales, inconsciente colectivo emocional) con Saturno en Escorpio. Hay cambios que cuestan, Saturno suele hacer de rémora, de lastre. Hay mucha energía densificada que cuesta mover hacia lo que se desea. Saturno suele imprir una sensación de dureza y lucha, sin embargo, una vez superado el aspecto, podemos comprobar que dicho esfuerzo fue realmente fructífero, incluso, mucho mayor de lo esperado.

Neptuno también es aspectado, esta vez de forma armoniosa, por Venus en Libra, poderosa, prometiéndonos que aquello que mueva el «amor» en todas sus manifestaciones tendrá una ayuda extra del cielo para manifestarse. También promete encuentros y vivencias románticas y fraternales, valores y economía para quien esté armonizado en esta sintonía.

Lo que se encuentra más allá de nosotros, lo que nos amplía las perspectivas, lo «extranjero» puede traer este mes algún regalo extra, algún conocimiento, experiencia o técnica útil y esclarecedora.

Sol y Luna se hayan en la casa XI: los objetivos y metas de agrupaciones, sean amistades, culturas, países o  mucho más globales son prioritarios en este mes y en el año que comienza, pues lo hace influenciado por esta lunación. De todas formas, analizaremos también, próximamente, el 2016 que comienza en un próximo artículo con mayor detalle.

Júpiter, a finales de Leo, en la VIII, junto al nodo norte, y cuadrando la lunación nos avisa de que no olvidemos que hay conocimientos que no se pueden adquirir ni transmitir con palabras, que son más básicos que todos aquellos que sí y que, a esta serie de conocimientos sin palabras se le suele llamar «sabiduría». Ése es el camino que nos lleva a evolucionar (nodo norte) y será puesto a prueba y fomentado en este ciclo, conectando con nuestro inconsciente (en trino a Plutón en la XII).

En resumen, es un mes que hará palpables los cambios mentales que se hicieron o no, en la pasada lunación. Esta manifestación dará frutos cargados de energía, poderosos, con consecuencias que se dilatarán en el tiempo.

Dado lo importante de este ciclo, deberíamos desapegarnos del tablero y mirar más allá, incluso de la partida.