La función paterna tiene la misión de expresar coherencia en la relación entre nuestro universo interno (yo) y externo (el resto del universo). Realmente es una resonancia externa con todo lo interno, al igual que la Madre es una resonancia interna con todo lo externo.

Recordamos que el Padre, representa la energía yang, el exterior de nosotros mismos, por lo tanto la luz, la comunicación simbólica (fuego, intención) y la verbal (aire, mente).

No podemos olvidar que para el inconsciente, el universo externo (matrix) y el interno (yo) es lo mismo, sin embargo, también es cierto que estamos en un universo dual, de opuestos, y comprender esta dualidad nos ayuda a entender al universo mismo al completo.

La Madre tiene la función, entre otras, de nutrir en todos los planos de realidad (físico, mental, emocional y espiritual). Manifestaremos nuestras programaciones en todos los niveles al mismo tiempo, aunque sea en extremos opuestos. La nutrición es una forma simbólica de unir la parte externa con la interna de nuestro universo.

El Padre, como polaridad de la Madre tiene, al contrario, la función de dividir entre dentro y fuera de nosotros mismos.

Armonizar, desprogramar, expresar correctamente estos arquetipos tan básicos y por ello, extensos y amplios, cambia nuestra vida. Comprender su función nos ayuda también a resolver muchos conflictos de nuestra vida en todos los niveles, sean éstos económicos, de relaciones, emocionales o mentales, pues cuando Padre-Madre se expresan con fluidez, nos sentimos protejidos y nutridos al mismo tiempo.

El Padre nos enseña a decir «no» y a hacerlo sin conflicto, enriqueciendo tanto nuestra propia vida como la del planeta y los seres que en él vivimos, al que aportamos nuestra identidad  ayudando a que todo evolucione.

La función paterna nos ayuda a ser nosotros mismos, dentro del todo. Nos ayuda a distinguirnos de lo que percibimos externamente, valorando nuestra singularidad.

Para que la función de poner límites de «papá» sea armónica y nos ayude a tomar nuestro poder y no, a perderlo, debe cumplir dos premisas básicas importantes:

 

Armonizar la función paterna supone armonizar también la materna, pues no dejan de ser la otra cara de la misma moneda, y conlleva tomar nuestro «Sol» (en astrología, al Padre lo representa nuestro sol) o divinidad interna.

Simbólicamente, todo lo que está ahora ocurriendo con el tema solar, (Alcyón, cinturón fotónico y demás) es la forma en que el universo nos manda un mensaje importante: ha llegado la hora, «tomemos nuestro poder».