La palabra «crisis» significa cambio o mutación en nuestra lengua, aunque también otras tantas connotaciones negativas como crac, vicisitud, trance, y otras similares. Nuestra intención no pasa por ninguna de estas últimas, más bien, deseamos darle desde aquí una amplitud más neutra, amplia, útil y de paso, estudiar cualquier aspecto más amplio que nos pueda ayudar a comprender los cambios cíclicos energéticos a nivel mundial que acompañan al proceso que estamos viviendo.

Entendemos que hay muchas «crisis» de todo tipo, la vida es evolución, cambio en sí mismo y todo cambio trae una «crisis» de lo antiguo.También comprendemos que en la astrología no se puede circunscribir el término «crisis» a sólo un aspecto entre dos planetas que ahora vamos a estudiar, si bien, entendemos que todo es significativo por sí mismo, dentro de un todo, y nuestra intención es estudiar una parte, bastante influyente, en ese todo.

Hecha esta puntualización necesaria pasemos a estudiar astrológicamente un aspecto poderoso al respecto, el ciclo de dos, llamados planetas lentos, Urano y Plutón.

Muchos nos preguntamos ¿cuánto durará la crisis? ¿tendrá fin? ¿es principalmente económica o tiene otras connotaciones?

Pasemos a responder, desde el punto de vista simbólico-arquetípico-astrológico a estas preguntas, en la medida de nuestro entendimiento, esta perspectiva, entre los planetas Urano y Plutón, pues, aunque Plutón se considera actualmente un planeta enano, sigue siendo un punto referencial astrológicamente hablando y su simbolismo no ha cambiado.

Repasemos los datos astronómicos de esto dos arquetipos transpersonales:

A nivel simbólico como real, tanto Urano como Plutón presentan las mayores excentricidades o diferencias con respecto al resto de planetas respecto de su órbita e inclinación de eje de rotación. Esto les da una serie de características propias que se expresan en su simbolismo astrológico.

Ambos, junto con Neptuno, son planetas transpersonales, es decir, expresan no sólo un aspecto personal, sino de inconsciente colectivo, que compartimos con toda la raza humana y es similar en su expresión, en cada generación.

Observando sus simbolismos, podemos comprender que los aspectos entre ambos planetas dan lugar a ciclos de cambios de perspectivas y visiones a cualquier nivel: culturales, sociales, científicas, económicas…

Cuando los aspectos entre planetas son en tensión podrían dar lugar a lo que llamamos «crisis», es decir, a un agotamiento del sistema antigúo, mientras que cuando son armónicos, el cambio es más progresivo, menos obligado. Por este motivo, tener demasiados aspectos armónicos puede desembocar en una falta de aprovechamiento de los mismos, sea por tránsito temporal o por nacimiento. La conjunción es una energía más neutra, simplemente ambas energías se fusionan a todos los efectos. Vamos a estudiar seguidamente, las llamadas «crisis», es decir, los cambios de ciclo de paradigmas humanos globales.

Hablando de «poder» y por la ley de la polaridad, aquellos países en los cuales más les influya o les haya influído lo «extranjero» cultural, social o económicamente, son también aquellos que más influencian a los demás. Esos países son una especie de portales dimensionales para el resto del mundo. Entre ellos, cabe destacar, en nuestra cultura occidental, que es la que prima al resto del mundo, de momento:

-EE.UU.: Se considera a sí mismo como el «policía universal». Su economía, su cultura, su idioma impera sobre el resto. Todo lo que se impone de manera generalizada en él se acaba imponiendo globalmente de forma bastante evidente.

España: El Imperio español fue el más grande conocido en la historia. Actualmente, la afluencia de extranjeros a nuestro país, por uno u otro motivo (vacacional o por residencia) es de los mayores del mundo occidental. Su influencia en los países de habla hispana, y junto con ellos, es indudable. Mercosur, (Mercado Común del Sur), el mercado de influencia de Latinoamércia su P.I.B.: 2,6 billones de dólares estimado para este año, junto con el P.I.B. español: 1,35 billones de dólares.  Consolidando un total de 4,0 billones. Si comparamos, el P.I.B. alemán, un país súper industrializado, con el doble de población que España es de 3,8 billones de dólares. La influencia española en el mundo es innegable, si bien, el llamado, pecado nacional, la envidia, hace que los españoles no sea un pueblo solidario entre sí, más bien al contrario, es un pueblo que tiende a desmembrenarse a través de las autonomías. Al fin y al cabo, está hecho de reinos conquistados y unidos por pactos de sangre o políticos, no emocionales. Otto Von Bismarck hizo la siguiente afirmación: «España es una nación tan poderosa que lleva siglos tratando de autodestruirse y no lo consigue. Si acabaran esos intentos de autodestrucción, volvería a ser la más importante del mundo» y nosotros añadimos que no sólo España, sino Latinoamérica junto con ella.

Pasemos ahora a estudiar, hecha esta aclaración, los aspectos entre los grandes transpersonales, Urano y Plutón que manifiestan grandes ciclos de evolución, sean éstos científicos, culturales, económicos o sociales:

Recordemos para los desconocedores de la astrología:

 

 

 

 

 

A partir de ahí vienen las consecuencias de las energías movidas en estos grandes ciclos de poder y transmutación mundial. Qué hagamos, desde España, Latinoamércia, Europa, China o EE.UU., desde lo social, raza, especie, grupo o lo individual, en este ciclo tiene gran repercusión. Es un portal, estamos hablando del poder (Plutón) y sus cambios cíclicos (Urano).

 

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